miércoles, 9 de abril de 2014

ASÍ AFECTA CANDY CRUSH A NUESTRO CEREBRO

Noticia enviada por María Molina 2º C

El popular juego explota tradicionales debilidades de la mente humana para crear adicción. 

La mecánica del juego no podría resultar más simple. Juntar tres caramelos iguales para avanzar en el marcador. Las frutas de la tragaperras de toda la vida se convierten en caramelos y se adaptan a las plataformas del siglo XXI. Ahora bien, ¿cómo manipula la famosa aplicación nuestro cerebro para mantenernos enganchados?
La dimensión alcanzada por el fenómeno Candy Crush ha llevado a la comunidad científica a buscar respuesta a esta pregunta y tratar de explicar los mecanismos empleados por sus creadores para crear un altísimo nivel de adicción que ha llevado incluso a ocasionar dolores de espalda y brazos entre usuarios que le dedican hasta diez horas diarias.
Los primeros niveles resultan extraordinariamente fáciles. El juego permite ganar, adquirir confianza e ir progresando rápidamente, lo que proporciona un fuerte sentimiento de satisfacción y superación. “Estos logros se perciben como mini recompensas en el cerebro, liberando dopamina y aprovechando el mismo neurocircuito implicado en la adicción, para reforzar las acciones”, según explica la corresponsal de Ciencia del diario británico The Guardian, Dana Smith.  “A pesar de su reputación como un producto químico que produce placer, motivación y deseo, la dopamina también desempeña un papel crucial en la regulación del aprendizaje, consolidando comportamientos que se repiten una y otra vez”.
Aunque pueda parecer que el éxito en Candy Crush depende de la pericia del jugador, en realidad es esencialmente un juego de suerte. El triunfo varía en función de la gama de colores que ha sido proporcionada al azar, lo que implica que los logros vendrán de forma inesperada. Se pierde más a menudo de lo que se gana y nunca se conoce cuándo aparecerá el próximo triunfo. En lugar de desalentar, esta realidad hace que el juego sea aún más atractivo que cuando se ganaba fácilmente.

Fuente: ABC.es/Ciencia

¿Llegaremos a poder vivir en la Luna?

Noticia enviada por José Ismael Fernández García 2º C
La vista está puesta en el espacio más que nunca y los esfuerzos por facilitar las futuras misiones espaciales se han convertido en un asunto cotidiano, sobre todo la vuelta a la Luna. Ya se ha desarrollado un método para producir electricidad en la Luna de noche; ahora, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha propuesto la creación de estaciones de servicio en el espacio como almacén de combustible extra con objeto de ahorrar tiempo, dinero y, por supuesto, combustible.
Estas “gasolineras espaciales” supondrían la superación del reto de establecer misiones en la Luna con un coste menor. Las naves no tendrían que llevar tanto combustible a bordo, por lo que el cohete podría contener cargas más pesadas para avanzar en la experimentación científica espacial o para llevar material extra para la misión.



Fuente: http://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/estaciones-de-servicio-en-el-espacio-831394186118

Peut-on vivre sur la Lune comme on le fait sur la Terre?

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El tamaño de Mercurio

Noticia enviada por  Elena Campoy Navarro 2ºB
Mercurio mide unos 5.000 kilómetros de diámetro y a día de hoy es aún más pequeño. Un equipo de expertos ha descubierto que el planeta tiene un radio un poco más reducido del que se creía, debido a que la contracción que ha sufrido en los últimos 4.000 millones de años ha sido mucho más acusada de lo que se imaginaban los expertos. Esta contracción ha encogido su radio unos 7 kilómetros.
Mercurio pierde calor hacia el espacio. Este enfriamiento de su núcleo líquido provoca la reducción de su volumen, al igual que es más fácil sacar un anillo de un dedo frío que de uno caliente; como la superficie de este planeta no está dividida en placas tectónicas como en la Tierra, la única manera de responder a este enfriamiento es empujar partes de su corteza hacia arriba.
Source: http://www.astropolis.fr/articles/etude-du-systeme-solaire/Mars/astronomie-mars.html

lunes, 31 de marzo de 2014

Tiene 16 años y descubre un método para detectar cáncer que cuesta 3 centavos.


Noticia enviada por Mª José Buendía. 2º B
Jack Andraka tiene 16 años y a los 13 perdió un ser querido por culpa del cáncer. En ese momento comenzó sus investigaciones en relación a la enfermedad y, tres años más tarde, descubrió una forma de detectarla que cuesta US$0.3 y toma solo cinco minutos.
Se trata de un sensor de papel que detecta tres tipos de cáncer -páncreas, ovario y pulmón- en cinco minutos. A través de este sensor se detecta la proteína mesotelina que se encuentra en la sangre de los enfermos de estos tipos de cáncer.
Para ello utilizó anticuerpos. De esta manera se obtiene un marcador que únicamente reacciona ante dicha proteína.
Según explica, la prueba tiene 100% de efectividad. Jack presentó su investigación a 200 laboratorios y  en todos fue denegado, hasta que la Universidad de Johns Hopkins decidió apoyarlo en su desarrollo.

jueves, 27 de marzo de 2014

¿Qué es la heterocromía?

Noticia enviada por Elvira Blanco 2º B
La heterocromía (en oftalmología conocida como heterochromia iridum ) es una anomalía de los ojos en la que los iris son de diferente color, total o parcialmente. La diferencia en el color puede ser completa (heterocromía total) o parcial (heterocromía parcial).
La heterocromía se presenta con poca frecuencia y puede ser congénita (presente desde el nacimiento) o adquirida.
Cuando es congénita, lo normal es que se presente en gatos o perros de raza Husky Siberiano, Collie de la frontera o Bobtail, Dálmata, Gran Pastor y Pastor Autraliano.
Puede estar asociada con algunas enfermedades raras, como la neubrofimatrósis, el Síndrome de Waardenburg o el Síndrome de Claude Bernard-Horner.
Pero cuando es adquirida puede deberse a un traumatismo, al depósito de pigmentos, a la administración de fármacos a nivel ocular u otras enfermedades.


martes, 25 de marzo de 2014

NUEVA TEORÍA SOBRE LA EXTINCIÓN DE LOS DINOSAURIOS

Noticia enviada por Ricardo López Palazón 2ºC
Hasta ahora, solo contábamos con un sospechoso firme para explicar la extinción de los dinosaurios: fue seguramente un asteroide el que acabó con la mitad de la vida en la Tierra hace 65 millones de años. Pero además pudo contar con un misterioso cómplice, según proponen los físicos teóricos Matthew Reece y Lisa Randall.
A la espera de ser comprobada, su teoría sugiere que un disco de materia oscura –componente del universo que solo se puede detectar por sus efectos gravitatorios corta la Vía Láctea por la mitad.
Pues bien, en su movimiento ondulatorio alrededor del centro de la galaxia, el Sol atravesaría cíclicamente esta fina concentración de materia invisible, lo que produciría una perturbación de la gravedad en la nube de Oort –situada en los confines del Sistema Solar– y modificaría la órbita de los cometas.
Reece y Randall creen que esto puede pasar aproximadamente cada 35 millones de años, cuando, de acuerdo con algunos estudios de cráteres terrestres, se acentúa el impacto de asteroides sobre nuestro planeta. De ser cierto, el tránsito solar por la franja oscura jugaría un papel decisivo en el fenómeno de las extinciones masivas.


lunes, 24 de marzo de 2014

Ecologistas reclaman el cierre de las nucleares en el tercer aniversario del accidente de Fukushima.

Noticia enviada por: Ángela Martínez 2º B.

RESUMEN: Miembros de Ecologistas en Acción y de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético se han concentrado esta mañana ante la sede del Ministerio de Industria, Energía y Turismo para recordar el tercer aniversario del accidente de la central nuclear de Fukushima Daichii (Japón) y para reclamar un cambio de rumbo en la política energética española. Piensan que lo mejor sería dejar de producir energía eléctrica mediante la energía nuclear.
Fukushima hoy

En el acto han leído un manifiesto en el que denuncian que, tres años después, la situación en la zona de Fukushima “se encuentra lejos de estar bajo control”. En homenaje a las víctimas del accidente, los ecologistas han plantado tres cerezos -emblemático símbolo de la cultura japonesa- en el madrileño Paseo de la Castellana.
Rodrigo Irurzun, coordinador del área de energía de Ecologistas en Acción, ha reclamado “el cierre paulatino de todas las centrales nucleares españolas” por representar un “peligro evitable”, y ha demandado una democratización del proceso de decisión sobre la gestión a los residuos nucleares, para encontrar “la solución menos mala”. “Con un calendario de cierre debatiremos el destino de las toneladas de residuos. Sin prisa y con transparencia. Sin chantajes y con rigor”, han plasmado en el manifiesto.
Ecologistas en Acción presentará esta tarde un informe sobre las consecuencias del accidente, cuyas conclusiones, afirma Irurzun, “son muy claras”. “Lo que nos demuestra el accidente de Fukushima es que puede haber circunstancias externas que provoquen un accidente de consecuencias catastróficas, impredecibles e ingestionables”. Por lo que, según Irurzun, “lo más sensato es dejar de producir energía eléctrica mediante la energía nuclear”.
Por su parte, Cote Romero, coordinadora de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, ha denunciado que las consecuencias del accidente japonés siguen estando presentes. “Tres años después del accidente, aún el peligro no está controlado”. Romero se ha lamentado además de las intenciones del gobierno de reabrir la central nuclear de Garoña (Burgos): “La reapertura está complicada, pero están haciendo todo lo posible para que Nuclenor, la empresa propietaria de Garoña, reabra las instalaciones”. La energía nuclear, ha sentenciado, “es cara, peligrosa y, en el caso del Estado español, es prescindible”.
El 11 de marzo de 2011 Japón sufrió un terremoto de 8,9 grados en la escala Richter. El tsunami que se produjo a continuación dejó sin alimentación eléctrica a tres de los seis reactores de la central nuclear de Fukushima Daiichi. En consecuencia, se produjo la fusión parcial del núcleo de 2 reactores, con la consecuente emisión de radiactividad a la atmósfera, al mar y las aguas subterráneas. El accidente fue clasificado como nivel 7 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES, por sus siglas en inglés), una escala que va de 0 a 7 y que sirve para medir la gravedad de un suceso en términos de seguridad.